EL PERRO QUE PERSIGUE COCHES

EL PERRO QUE PERSIGUE COCHES

Pienso que los humanos somos como perros persiguiendo coches que nunca vamos a alcanzar. 
Estaba bastante mal. Me había vuelto a encerrar en el baño. 

Le llamé a mi hermano Ger. 

– ¡AHHH! no entiendo. No he salido del baño estoy muy estresada.
¿Por qué no puedo salir? 

Gerardín siempre tiene palabras muy sabias para decirte cuando te sientes atorado. Me ha acompañado en muchos momentos. 

Cuando tenía mi empresa, una vez me senté a llorar en el escalón de mi baño y empecé a decirle desesperada: 

– Solo genero plástico.
Solo destruyo.
¡Mientras mejor me va, peor me siento!

No podía dejar de llorar y sentía mucha ansiedad por todo el daño que creaba. 
No podía no pensar en eso. 
Me daba más culpa no pensar en eso. 

A lo que mi hermano sabio me respondió con un bello y cero sutil: 

– No mames el drama.

Me boté de la risa. 

Dramática e intensa son de los adjetivos calificativos más utilizados para describirme por la famille
Y tienen razón, ¡lo soy! aunque debo hacer énfasis en que lo creo en el mejor de los sentidos. 

También debo hacer énfasis en que después de decirme eso, mi hermano tomó tres horas de su tiempo en escucharme hasta que logré darle la vuelta al tema – ese día. Y aunque definitivamente había intensidad y drama, por igual debo aclarar que esos pensamientos no estaban bajo mi control. 

Te presento uno de mis pensamientos repetitivos. 

¿Una obsesión?…

Quizá, todavía no tengo muy claro qué onda con esa vara. 

Las obsesiones varían por la historia de cada ser humano y la verdad todavía no entiendo bien qué onda con las mías a través de mi historia. No sé a qué llamarle obsesión y a veces no sé a qué llamarle compulsión. 

Existen 3 tipos de TOC. 

  1. Con tendencia a la obsesión
  2. Con tendencia a la compulsión
  3. El mixto

Yo tengo el number 1
Pero el punto es que estos pensamientos han tomado la mayor parte de mis días en muchas etapas. 
Como en esta de la que estoy saliendo. 

Y te quiero presentar a Pau depresiva.

Ha sido un año muy duro para mí. Información difícil de tolerar, pérdidas irreparables y un accidente en primera fila han sido más que suficiente para abrir un libro en mi mente lleno de historias tristes sin luz al final del túnel. 

Entré en depresión y todo me molesta o pone muy triste. 
Llevo muchas semanas así. 
Sinceramente no hice mucho. 
Francamente no quería hacer mucho.
Bueno, la verdad es que no podía hacer mucho. 

Siempre pienso muy bien lo que quiero transmitir antes de darle click a “publicar”. 
Infinidad de escritos se quedan solo para mí y había decidido optar por guardar silencio cuando la razón no me deja ver colores en el cuadro de la vida.

Hoy no. Elijo compartir el lado gris porque comprendí que también es un color y solo mantendré mi voto de silencio cuando la razón y mi corazón no estén seguros o alineados en lo que quieren transmitir. 

Así me escucho deprimida y para mostrarlo decidí compartirles lo que le escribí al Humberto después de una terapia hace tiempo; cuando empezó todo esto de lo que estoy saliendo.


LA CARTA AL PSIQUIATRA

Hoy te hablé de cómo nuestros derechos humanos están a la venta y en alguna otra sesión hablé de cómo no creo en el comunismo.

Creo en el capitalismo (sort of)… pero creo en un capitalismo justo con reglas claras. Y que cuando haya faltas las reglas sean justas y haya tarjeta roja quien la cometió. 
Que no haya excepciones para los delanteros. 

¡Muchos países son la prueba viviente!
De que se puede (¡Hola, Canadá!). 

No significa que no haya clase obrera. 
Solo quiero que la clase obrera pueda tener acceso a salud, seguridad, no esclavitud, protección de la discriminación que se sufre no solo en este país sino en el mundo. 

Significa que la clase obrera deje de tener solo un tono de piel y que los delanteros no solo sean cómo ha sido desde antes de la pinche independencia. INEGI me lo contó jaja. 
Está bien que unos ganen más que otros, está bien que exista la competencia (sin competencia no hay progreso). 

Pero si a mí, una mujer privilegiada, con educación escolar, le cuesta tanto atenderse, imagínate a otro sector… Si a mi una mujer con “un montón de cultura” le costó tanto trabajo identificar que tiene una enfermedad mental imagina en lugares donde en verdad no hay acceso a información. 

Lloro en mi baño porque la salud es un derecho humano. 

Me pongo a imaginar toda la inversión que ha requerido de ti para llegar al lugar donde estás. No solo hablo de la monetaria. Hablo del tiempo que has invirtiendo y lo que me puedo imaginar sigues invirtiendo para seguir preparándote.

Tu profesión es noble. Se trata de crear (o destruir si quisieras) pero mucho me has hablado de tu ética. 

Tu pagas precios porque crees en lo que crees. 

Pero existen países donde los Humbertos no necesitan pagar esos precios y se rigen bajo su ética porque la salud es considerada un derecho humano (viven increíble, se pueden seguir educando y solo hacerlo por amor al arte)… y en esos países ni los pacientes pagan precios… porque la salud es considerada un derecho humano…  (¡Hola Canadá!) 

Yo pago mis precios porque creo en lo que creo. 

Creo en el capitalismo (sort of)… pero creo en un capitalismo justo con reglas claras. Y que cuando haya faltas las reglas sean justas y haya tarjeta roja para quien la cometió. 
Que no haya excepciones para los delanteros. 
¡Muchos países son la prueba viviente!
¡De que se puede! 

¡HOLA, CANADÁ! 

Anyways… 

Me encierro en el baño y me da pavor.

¿Qué pedo con eso? 

Me da pavor el coronavirus y lo que se viene. 
Porque veo la destrucción que va a causar…  y al perro más flaco se le pegan más pulgas.
Me asusta pensar cómo va a impactar a la mayoría de la gente, que desgraciadamente es pobre.

Lloro en mi baño porque la salud es un derecho humano. 
Yo pago mis precios porque creo en lo que creo. 
Pero me encierro en el baño y me da pavor.

¿Qué pedo con eso? 

Veo destrucción y me pongo a pensar
¿Será que todo eso que veo es también lo que deseo? 🙁 
Estoy confundida… 

No existe el Yin sin el Yang… 
Si tengo compasión es porque soy el toro… 
Pero si tengo compasión es porque tengo crueldad y es ahí cuando me convierto en torero. 

No existe el Yin sin el Yang. 

Hoy te hablé de cómo nuestros derechos humanos están a la venta y te hablé de cómo no creo en el comunismo.

Pero cuando veo más allá… 
Comprendo que esos países viven de la explotación de otros países que no son delanteros… 
Y veo cómo el homosapien está condenado a destruir 
El homosapien está condenado a destruir lo que no se debe destruir y preservar lo que se debiera de. 

Todavía quiero huir de México… pero si me voy a Canadá, significa garantizar mis derechos a costa de los de otros… igual que aquí. 
Solo que allá sería más fácil de dejar de ver. 
Es infinito y es deprimente. 

De repente es muy deprimente el saber lo changos que somos.  
Veo que la terapia me enseña a ver mi luz… 
… pero es que mi luz alumbra mi oscuridad. 

Es deprimente sentir que el resto de mis días se tratan de elecciones con miles de sacrificios que en realidad no sirven de mucho porque el destino del homosapien es la autodestrucción, porque mi mera existencia está hecha para destruir. 

Aunque no me de cuenta… 
Aunque no quiera verlo…

¿Será que nunca no puedes destruir? 

Humberto,  
¡Es deprimente ser Canadá!


¡GUAUZA!… y te mentiría si te digo que no lo considero una verdad, aunque ya estoy trabajando para chillear un poco mientras sigo trabajando para convertirme en esa Pau que quiero ser. Esa Pau que no destruye… aunque ya quedamos que es imposible en nuestra especie. 

No importa, ¡para eso vivimos! 

Porque pienso que somos como perros persiguiendo coches que nunca van a alcanzar…
… humanos que buscan verdades absolutas que nunca vamos a encontrar y decidí que me disfrutaré todos los colores del cuadro de la vida, hasta los grises. 

Pero eso no lo hubiera logrado sin mis hermanos…
… hablé con mi hermano Ger: 

– ¡AHHHH! no entiendo. No he salido del baño estoy muy estresada.
¿Por qué no puedo salir? Me caga y tengo ansiedad y me estresa y luego me deprime.
– Osa, si te tienes que encerrar en el baño, encierrate y ya. No te sientas mal por sentirte mal. No sientas ansiedad por tener ansiedad. Si eso te está ayudando ahora, déjalo ser. Deprímete a gusto, que te de ansiedad, pero a gusto. Ya saldrás, y no le debes explicaciones a nadie de lo que estás viviendo. 

Luego hablé con mi hermano Ro y después de vomitar todas mis emociones con él de oyente me dijo: 

– Lo más crudo, lo más honesto, lo más cruel, lo más raro, me lo puedes decir, Poly. Lo que quieras, no me vas a espantar. Nunca me vas a espantar. 
– Gracias por ayudarme, Lolis. 
– Siempre te voy a ayudar, Pau. 

Qué chidos, ¿no? (¡los amo mucho!) 

En fin, mientras continúo trabajando para seguir creando esa Pau que quiero ser. Esa Pau que no destruye, aunque ya quedamos que es imposible en nuestra especie. Let’s be real, people!

Pero para eso vivimos… porque somos como perros persiguiendo coches que nunca van a alcanzar y decidí que I might as well enjoy the game! 

Y porque en esta etapa de mi vida también pienso que podemos elegir. 
Elegir entre ser un homosapien persiguiendo coches que nunca va a alcanzar o ser un homosapien que espera trenes que nunca van a llegar.

La verdad prefiero perseguir coches, cuando corres fortaleces los músculos. 
Y aunque sé que nunca voy a llegar a ese destino, también sé que sentada ni siquiera me voy a poder acercar. 

Si leíste todo o un poquito, GRACIAS <3

Pau.

9 thoughts on “EL PERRO QUE PERSIGUE COCHES

  1. En efecto Pau, la vida es un conjunto de elecciones constantes y por eso hay múltiples colores incluyendo el negro, el blanco y el gris. Bonita tu narrativa , sigue trabajando en la Pau que quieres . Saludos
    Enrique Nava

  2. Hola pau… bueno yo pensé que la obsesión y la compulsión eran eventos aislados que a veces te da obsesión por algo y otras veces te da compulsiones por otra situación, pero conversando con mi psiquiatra me dijo que todo empieza con la obsesión y ello termina en una compulsión… Por lo tanto no puede existir compulsión sin primero haber existido una obsesión fuere cual fuere…espero que te ayude esa información.

      1. De nada, yo tenía el Toc a los 23 años al 98 o 100% que quebrantaba mi salud hoy en día a mis 34 años solo esta presente al 5%, y eso es un avance significativo. Vamos si se puede siempre se puede.

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