A VECES NO COMPRENDO

A VECES NO COMPRENDO

En esto de las enfermedades mentales…. ¡hay de todo tipo! 
Desde la gripa más simple hasta la neumonía más cabrona. 
Todas todas todas llevan su carga.
Y sanarlas duele

Todas llevan su carga y a todos se nos manifiesta diferente.

DIRECCIÓN Y FOTOGRAFÍA: NATALIA RUIZ

Le llamé a “La Rosalía” y le dije que había escrito de ella en mi entrada sanar duele. 
Le pregunté si quería escribir sobre su experiencia y con su voz.

Escribir sobre sus vivencias con depresión crónica.
Y me respondió “esto vamo’ a arrancarlo con altura” jajaja.

Literalmente al día siguiente me lo envió:


LA VOZ DE LA ROSALÍA

Cuando Pau se acercó a mí y me dijo que quería hacer un post colaborativo sobre este tema me dio mucha emoción. Me encanta que cada vez se abra más el diálogo sobre las enfermedades mentales y que personas tan brillantes como Pau tengan el valor de literalmente dejarnos entrar en su mente, el lugar más íntimo de una persona. 

Muy emocionada, agarré mi cuaderno, pluma en mano y me quede viendo a la hoja en blanco que estaba frente a mí.
Entonces me pegó…  

“¿Cómo voy a lograr poner en palabras todo eso que sentí y viví durante la depresión si apenas y lo comprendo?” 

Nunca he sido buena comunicándome, siento que los pensamientos vuelan en mi cabeza a mil por hora, unos enredados con otros y escribirlos para mí es como tratar de desenredar una bola de estambre que tiene un millón de nudos. 

Así que te pido que tomes lo que te platico como mi experiencia y quiero que sepas que mientras lo escribo yo misma lo estoy intentando entender. 

Para empezar quiero darle las gracias a Pau por haberme acompañado en los momentos más oscuros y por ser siempre una luz en mi camino. Aunque ella estuviera atravesando momentos muy difíciles causados por otra enfermedad mental, siempre estuvo ahí para apoyarme y brindarme las palabras correctas. Fue una gran luz en mi oscuridad. 

A mí me tomó años identificar, entender y aceptar que tenía una enfermedad mental, más específico, una depresión crónica. Viví muchos años de mi vida con depresión de alta funcionalidad. 

Básicamente esto significa que las personas que tenemos este tipo de depresión presentamos síntomas menos severos pero más duraderos.
Podemos tenerlo durante años por lo que es muy difícil de sobrellevar. 

Me di cuenta que sufría una depresión crónica después de haber decidido voluntariamente ir al psicólogo. Mi terapeuta me lo planteó tal cual: 

“Sufres de una depresión crónica”. 

Al principio no le creía, pues yo ya había vivido la depresión como alguien encerrado en su casa, que no sale, no come, no se levanta de su cama, que no tiene ganas de vivir, que no tiene motivaciones, puede que hasta se cause daño a sí mismo.

DIRECCIÓN Y FOTOGRAFÍA: NATALIA RUIZ

Solo que eso la viví como espectadora. 
Alguien muy cercano a mí lo había padecido. 
Se encerraba en un cuarto con las luces apagadas, no soportaba la luz, no le gustaba mirarse en el espejo, no comía, no dormía, se lastimaba físicamente y durante muchos años entraba y salía de estos episodios de depresión. 

Así lo viví yo – como espectadora.
Por mucho tiempo y sin comprenderlo. 
Para mí así se veía la depresión, no había de otra. 

Por eso es que me tomó tanto tiempo identificarla en mí, por que mis síntomas eran completamente diferentes. 

Yo nunca me encerré en un cuarto oscuro, nunca me lastimé (físicamente) y tampoco perdí el apetito. Mis síntomas eran otros e iban y venían. Nunca muy agudos pero siempre muy presentes. 

Es como si la mayor parte de mi vida hubiera cargado con una tristeza, siempre presente, sin embargo muy difícil de identificar. Siempre he sido una persona muy ansiosa, esto se me nota en la piel (dermatitis atópica) y en la panza (gastritis, colitis y todos los itis existentes jajaja). 

Siempre he sentido que existe una tristeza arraigada a mi ser pero sin entender la causa, y es que para mí no fue una sola cosa lo que me causó depresión… para mí fue el cúmulo de distintos eventos que marcaron mi vida y el no enfrentarme a ellos. 

El irlos guardando y embotellando (la tristeza no identificada) muy dentro de mi ser para no lidiar con ellos. 

Fue el año pasado cuando ya eran demasiado evidentes los síntomas por que ya no los podía guardar más. Lloraba varias veces al día sin saber por qué, habían muchas situaciones por las que estaba pasando que agravaron los síntomas pero la cosa es que toqué fondo. 

Me tomo un año y medio en terapia antes de poder descifrar que tenía depresión crónica.

Cuando pude identificarlo por primera vez, hizo dos cosas para mi: 

Me dio paz porque entonces lo podía tratar 
Y la segunda es que me di permiso de sentirlo realmente. 

Me costaba trabajo levantarme de la cama, lloraba hasta que los ojos se me secaban y nada me motivaba. 

Cuando Denise me diagnosticó la depresión, me recomendó también que fuera con un psiquiatra para que pudiera ayudarme con medicamentos a la vez de terapia y así poder avanzar más rápido. 

Me tomó varios meses decidir ir al psiquiatra, estaba negada a recibir medicamento, iba a hacer todo lo que estuviera en mis manos para salir de la depresión sola. 

Meditar, hacer ejercicio, comer bien etc.. 

La única falla con mi plan es que ya no tenía la motivación para hacerlo. Literalmente a mi cabeza le faltaban los químicos necesarios para tener un buen funcionamiento. 

DIRECCIÓN Y FOTOGRAFÍA: NATALIA RUIZ

Como me lo explicó Denise una vez, tenemos vasitos en nuestra cabeza llenos de los químicos como dopamina y otras sustancias que nos ayudan a vivir día a día. Al llevar tanto tiempo en una depresión, esos vasos poco a poco se van vaciando y tu cuerpo se acostumbra a dejar de producir ciertos químicos, es ahí donde entran los medicamentos al rescate. 

Estos te ayudan a empezar a producir de nuevo estas sustancias y a acostumbrar a tu cuerpo nuevamente a producirlas (ojo no son mágicos, si no los tomas y a la vez trabajas la causa de tu enfermedad de nada sirven porque se vuelven como una nube que tapa el problema pero no lo desaparece). 

Me acordé de la persona cercana a mí que sufría de depresión, pues siempre le decía: 

“Echale ganas” 
“Levántate de la cama aunque no quieras, haz ejercicio, come bien”
“ayúdate” 

y pensaba:

“si no sale de esta depresión es por que no quiere” … 

No la entendía, hasta que lo viví y me cayó el veinte. 

Uno no está deprimido porque quiere y es algo que nunca llegas a comprender hasta que lo vives en carne propia.

*Así que: ¡perdón! (tú sabes quién eres y estoy segura de que estás leyendo esto).
Perdón por quitarle importancia a lo que estabas viviendo y asumir que “echándole ganas” podías salir de eso.*

Claro que es importante echarle ganas pero pienso que una persona con depresión, todos los días le echa todas las ganas del mundo para seguir aquí.

Después de un tiempo también comprendí que ya se me había salido de las manos la situación, que sí, hay personas que salen de una depresión sin tener que tomar medicamentos pero no era mi caso. 

Llevaba tantísimo tiempo así que no iba a poder salir de esto sola.

Fui a ver a Alonso mi neurólogo y me dijo: 

“Te puedo recetar medicamento pero tienes que querer tomarlo, si no lo quieres no te va a ayudar. Esto no es permanente, es algo temporal.” 

Así que empecé a tomar antidepresivos y dos meses después hasta conseguí trabajo y empecé a sentirme mejor. 

DIRECCIÓN Y FOTOGRAFÍA: “LA ROSALÍA
Y QUÉ BELLA MODELO LA SUSANA.

La depresión siempre me va a acompañar, todavía estoy trabajando muchos traumas del pasado pero ya no controla mi vida. 

Nat “la Rosalía”.


LA VOZ DE LA PAU

Gracias, Natita
Por compartirnos y por existir.

Aire en forma de humano…
… así de indispensable es mi Natita. 

Nat y yo éramos socias de una empresa… nos veíamos diario.
La Nati siempre me decía (dice): 

“eres super fuerte”

A lo que yo le decía (digo): 

“Eres muchísimo más fuerte de lo que crees.” 

Ella no me creía… pero fue mi mayor ejemplo.
Mientras yo nomás hablaba y le “aconsejaba con mi mente brillante”, ella iba a la batalla y enfrentabas a los demonios.

DIRECCIÓN Y FOTOGRAFÍA: NATALIA RUIZ

Mientras yo nomás predicaba en voz alta, ella predicaba en silencio con su ejemplo. 
Mientras ella sentía que yo le daba luz, 
ella estaba alumbrando todo lo que me rehusaba a ver. 

Cuando trabajabamos juntas, siempre le decía: 

“Nati, me da miedo ir al psicólogo porque siento que me van a decir que tengo algo.”
“O que brinque algo de mi pasado que tenga bloqueado.”

La Nati me respondía: 

“A mí también me da mucho miedo eso… pero es mejor enfrentarlo.”

Sabia mi Natita… 

Ella estaba enfrentando y por eso yo me atreví a enfrentarme… 
… y aprendí que en esto de las enfermedades mentales

¡hay de todo tipo! 

Desde la gripa más simple hasta la neumonía más cabrona. 
Todas todas todas llevan su carga.
Y sanarlas duele…
Todas llevan su carga y a todos se nos manifiesta diferente.

Hay muchas preguntas que pasan por mi cabeza…

“¿Será que necesitaré terapia por el resto de mi vida?”
“¿Será que necesitaré medicamentos por el resto de mi vida?”

Esas preguntas me desesperaban un poquito antes.

Mi abuela recientemente estuvo en el hospital.
Pasó 9 días ahí, como campeona. 

Cuando salió del hospital le recetaron medicamentos nuevos para su corazón (que había estado malito). 
Mi abuela es un reloj humano… sin ver la hora te dice: 

“Ya es la 1pm, ya me toca tal medicina.”

Mi abis va a necesitar esos medicamentos para su corazón siempre. 
Y ese reloj humano que tengo de abuela se los toma para sanar. 

DIRECCIÓN Y FOTOGRAFÍA: “LA ROSALÍA
Y QUÉ BELLA MODELO LA SUSANA.

Hay muchas preguntas que pasan por mi cabeza…

“¿Será que necesitaré terapia por el resto de mi vida?”
“¿Será que necesitaré medicamentos por el resto de mi vida?”

Esas preguntas me desesperaba un poquito antes.
Pero si mi abuela se toma diario lo que necesita para sanar su corazón… 

¿Por qué yo no habría de hacer lo mismo por el mío?

Si leíste todo o un poquito, GRACIAS. <3

Pau

¡Postdata!

Te amo, abuela.
Gracias por todo lo que me has y sigues enseñando y por todo lo que me has y sigues heredando.
El café, los ojos, las piernas, lo friolenta, lo terca y lo rebelde son de mis cosas favoritas.

¡Eres increíble!

2 thoughts on “A VECES NO COMPRENDO

    1. Quique!!! me da muchísima emoción y significa mucho para mí que me leas.

      La Rosalía manda sus agradecimientos también y ya hasta le conté al Humberto que los chicos Ibero me andan leyendo 😀 ¡¡GRACIAS!!

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